
miércoles 3 de febrero de 2010
para las personas que están en mi corazon

Estaba escuchando “El Necio” de Silvio Rodríguez, y siento que me identifico con su canción… “la necedad de vivir sin tener precio” dice.
Y en eso me encuentro hoy; luchando para no tener precio; para que la dignidad sea mi estrella en esta larga noche del mundo.
Y yo digo noche, y digo estrella…pero siento que la luz de un nuevo día amaneció en mi vida. Siento que hoy mi corazón toca dentro de mí, golpea queriendo decirme algo, y es que llegó su hora de sentirse vivo otra vez.
Siento la vida cada vez que los miro a los ojos…amo la vida cada vez que sonríen… quiero seguir viviendo cada vez que los escucho decirme sus verdades…
Quiero vivir para acompañarlos en este camino que es la vida… y cada vez que pienso en todos ellos, siento que cada vez más me acompañan en este sueño que quiero sea real; de que es posible no entregarse al sin-sentido, a la falta de comprensión, a la ausencia de amor.
Y de que es posible creer en el otro, confiar en el ser humano, en que se salvará de la autodestrucción, en que rescataremos nuestro pan y nuestra capacidad de crear para algo bueno. Vuelvo a confiar (alguna vez dejé de hacerlo?) en la sensibilidad que cada persona lleva consigo, y que tarde o temprano (pero siempre a tiempo) alumbra los destinos que ya creíamos definidos y que, en realidad, estamos construyendo todos los días, con virtudes, con miserias, con todo esto que somos y por lo cual vamos creciendo y cambiando para ser mejores y para amar sin herir a nadie.
Necesitaba encontrar seres humanos enteros, íntegros, dignos… con sus sueños prontos a nacer, y por qué no, también, reconocerme muchas veces fragmentada, en pedazos, pero siempre es lindo cuando aparece alguien, o cuando aparecen tantos, para curarte, y para reunirte, parte a parte, mano con mano, y te ayudan a levantarte, y te muestran que no todo era tan triste, y que tal vez tampoco todo es tan certero, ¿pero acaso no vale la pena arriesgarse a sentir, si gracias a eso estamos vivos?
Y la libertad deja de ser algo intangible para convertirse en el viento que nos hace volar hacia las alturas del deseo de un mundo más justo.
Y la libertad también es poder abrazar a un ser querido, y ser contenido y también contener al otro.
En verdad, siempre somos nosotros mismos con un poco de todos los demás.
Así andamos, desparramados por el mundo en tantas vidas que a veces desconocemos.
Yo a veces me veo en una nena que está sentada viajando en el tren, esperando que alguien le sonría. O me siento morir cuando ese chico duerme envuelto en un buzo en la calle. Siento que crezco cuando aquella mujer sostiene en su vientre una nueva vida por venir. Y me desvanezco cuando un pibe se hecha a matar, o simplemente, a morir.
Es que yo soy yo, pero el otro también es en mi, y yo soy en el…en ellos. Y si los otros se pierden yo no sé ya quien soy.
Por eso hoy estoy feliz, me encontraron y me he reconocido en ellos, y en ella.
Jamás pensé que me conmovería de esta manera, pensarme tan tierna y libre, y tan dispuesta a luchar por sus vidas, que son la vida del mundo.
Dejar de pensar en mi misma, me hizo hallarme.
Y entonces nos pienso. Esto es dar la vida. Vivir naciendo, alumbrando, y permitir que otros me descubran, y entonces asistir al parto de un sueño, de la búsqueda siempre digna de la felicidad. Creer en ellos es creer en la vida. Si ellos creen en mí, mi cuerpo se pone de pie, y ya está listo para emprender el viaje.
Si todos creemos en lo que amamos, seremos más justos, y más felices, aunque muchas veces no tener precio cueste tanto que nos haga sufrir. Pero no tener precio, darse cuenta que hay cosas que no se compran ni se venden, y que pertenecen al plano del afecto, a lo que nos hace humanos, ese día seremos más libres. Y la vida nos sorprenderá sonriéndole.
Mi sonrisa por ejemplo no me pertenece, le pertenece a todas las vidas que jamás tuvieron precio, y hoy habitan donde la locura y las travesuras reinan.
Cada niño y niña sonriendo son las vidas regresando, y abriendo nuevos horizontes.
Estos días, me estoy viendo a mi misma en un nuevo horizonte, rodeada de vidas hermosas, de sueños, de alegrías, de amor. Entonces ya todo tiene sentido. Existir es estar donde hay que estar. Y es como abrazar a quien nunca conocí y que desde una foto me sonríe.
Y es como no dejar nunca más que un niño, o un joven, pierda su sonrisa. Y su fe. Su esperanza. Su vida.
Gracias a todos ustedes por hacerme sentir viva, por darme sentido… por la alegría, por la confianza. Por compartir. Por enseñarme.
Por eso la amistad es como es. Porque tampoco tiene precio. Se siente. Y se brinda. Así de simple. Así de necesaria.
Por eso, yo estoy siempre. Estaré siempre. En esta vida y más allá de ella.
Vicku 30/07/2009 – 2 am
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1 comentarios:
te amo y siempre voy y vamos a estar con vos
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